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La Vida, Muerte y Excomunión de Miguel Hidalgo Español 

La Vida, Muerte y Excomunión de Miguel Hidalgo

 

Al recibir las ordenes sagradas, ocupó varios curatos, como el de Colima y San Felipe, hasta que a la muerte de su hermano Joaquín ocupó su lugar como Cura de Dolores en 1802. Hombre cultísimo y progresista, al mismo tiempo que que estudiaba las primeras letras, aprendía también labores del campo y su esperitu observador iba creciendo en conocimientos de la misma manera que su cuerpo se fortalecía con la saludable vida del campo.

El contacto con lo artesanos de su pueblo le facilitaba el aprendizaje de diversas artesanías, conocimiento que tan útil habría de serle después, ya Cura de almas, tendría la opurtunidad de ayudar a sus feligreses. Su espirutu emprendedor lo llevó a instalar varios talleres de artesanías e industria (alfarería, curtiduría, carpintería, herrería, etc.). Con la ayuda de sus feligreses mandó a excavar una noria y plantó moreras y vides.

Todos los oficios que enseñaba tenían una aplicación práctica, un valor comercial; eran actividades productivas que contribuían poderosamente a elevar el nivel de vida de los habitantes de Dolores y puntos vecinos. Esta lavor constructiva la hacía aprevechando los recursos naturales de la región, antes inexplotados. Fué también en este aspecto un precursor.

El tiempo que le dejaban libre sus trabajos sociales y docentes, lo destinaba a instruírse, a aumentar sus conocimientos en todos los ambitos delsaber humano. Sentía gran entusiasmo por los estudios filosóficos, y ellos lo llevaron a la adopción de las ideas liberales que habrían de caracterizarlo.

Se inició en la masonería en la Logia de la calle de Las Ratas No. 4 (hoy Bolívar 73), domicilio particular del regidor Manuel Cuevas Moreno de Monroy Guerrero y Luyando. Se trataba de mantener en la clandestinidad las actividades masonicas. Un vecino, habitante de la casa número 2, apellidado Cabo Franco, denunció la existencia de la logia. Muchos fueron aprehendidos y Primo de Verdad amaneció muerto en su celda el 4 de octubre de 1808. Los masones de esa logia empezaron a reunirse en El Pensil, casa de campo de Manuel Cuevas.

Desde 1808 participó en las juntas de los descontentos con la situación de la Nueva España. Formalizadas estas conspiraciones, debieron adelantar la fecha del levantamiento armado, arrastrando las consecuencias que los llevaría a una muerte prematura.

La madrugada del 16 de septiembre de 1810, con las arengas ¡Viva la independencia! ¡Viva la América! ¡Muera el mal gobierno! Hidalgo y sus seguidores se lanzaron a la lucha que nos liberaría del yugo español.

Fue generalísimo de los ejércitos insurgentes. Triunfó en Guanajuato y Las Cruces. Después de una racha de victorias los insurgentes llegaron a las puertas de la capital, pero por alguna razón que la historia no ha podido aclarar, Hidalgo decidió retirarse. Vinieron derrotas como la de Calderón y otras. Siete meses de vida activa constituyeron su carrera como insurgente.

Después de severas derrotas y cuando iba rumbo a E.U.A. a conseguir pertrechos, fue traicionado por Ignacio Elizondo y tomado preso en las Norias de Acatita de Baján el 21 de Marzo de 1811, y conducido a Chihuahua.

En julio de 1800 los curas mercedarios Joaquín Huesca y Manuel Estrada le acusaron de asistir a ‘tenidas diabólicas’ en una logia en el callejón de El Sapo (frente a la actual central telefónica de las calles de Victoria en la ciudad de México). La causa fue reanudada en septiembre de 1810 y el 7 de febrero de 1811 el inquisidor fiscal Manuel de Flores presentó formal denuncia contra Hidalgo al grado de que la iglesia católica lo excomulgó, a como ha excomulgado a las masones decenas de veces a lo largo de la historia.

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